POWERS OF TEN. un clásico de los Eames.
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Ideas sueltas y vagas soltadas a trompicones:
Resulta que la mayor parte del universo está en expansión acelerada y explosiva y que nosotros somos solo polvo de estrellas y no tenemos ninguna importancia en esta escala cósmica, según nos cuenta el cosmólogo Alexander Vilenkin.
Apasionante. Y muy confuso a la vez.
¿cómo se puede conjugar una concepción del mundo tan sumamente abstracta e inabarcable con sentimientos tan poderosos y tan abstractos también como el amor, la amistad, el dolor, la alegría…? ¿cómo hablar a la vez de los agujeros negros y de la tortilla de patatas?
Nuestro insignificante paso por este mundo resulta aún más ridículo visto a millones de años luz. Ni todo el sufrimiento de nuestra vergonzante historia importa un pimiento a las galaxias que se expanden tan lejos de nosotros que ni siquiera podemos imaginar su distancia. La belleza de nuestros paisajes o la bondad de nuestras gentes no afectan lo más mínimo al universo infinito.
“Nos damos mucha importancia”-afirmé categóricamente a un amigo.
“Nos damos una importancia merecida: tenemos la capacidad de valorar, de conocer, de disfrutar…”- me dijo él.
Quizás no sea nuestro tamaño (espacio) ni nuestra permanencia en el universo (tiempo) lo importante.
Me marcho de paseo sobre la nieve imaginando si se verá mi pena de hoy y mi alegría de mañana desde el Hubble. Y en un rato, me tomaré una cerveza y me preocuparé solamente de asegurarme de que sea una mahou.
